Cerca de las sombras quise hacer algo bello de mi ser, pero me fue imposible.Lo que he sido es viento. Con esta tenue oscuridad sobre la poca humanidad que existe en mi cuerpo se cobija la triste sombra de la noche.
Y es una sola la vida, quimera infinita del silencio. Esta soledad y este miedo entregan mis deseos al abismo. Y una serpiente, que en su quijada lleva una rosa blanca, me habla y me excita con aquella, su voz que me envuelve. Mis pasiones y sueños se van en ella, se van volando inexorablemente hacia la oscuridad.
Entonces la serpiente y yo nos hemos quedado solos, yo tomo la rosa blanca y del tallo la aprieto fuerte mientras mis manos tiñen de sangre que escurre sus claros pétalos y un leve gemido es expulsado de mi garganta y una lágrima timida se precipita sobre mis mejillas.
Aquella serpiente entonces dejó de hablar y poco a poco se fue enroscando y encogiendo sobre sí misma hasta desaparecer con un horripilante estruendo, un sonido sucio, un acorde destruido y ¡ahí!, porque fue ahí en ese mismo momento, en ese instante unico; cuando yo ví, ¡pobre de mí!, mi propio reflejo.
